Luego de las elecciones presidenciales de 2007 en Argentina, las redes sociales como Facebook crecieron fuertemente durante el año pasado y quienes fueron candidatos a la primera magistratura del país no escaparon del oportuno contacto con la sociedad que ofrece la red con más de 150 millones de usuarios a nivel mundial.
Con el paradigma que marcó la experiencia del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que reunió más de 5 millones de partidarios en su página de Facebook, los políticos locales comienzan lentamente a trabajar en su relación con plataformas web buscando el feedback necesario con la comunidad usuaria de estas redes, que no frenan su auspicioso crecimiento de miembros, a pocos meses de las elecciones legislativas y a menos de dos años de las presidenciales.
Tal es el caso de quienes fueron candidatos a presidente en las ultimas elecciones nacionales y quienes buscan posicionarse en la agenda pública, como Elisa Carrió, Alberto Rodríguez Saá, Ricardo López Murphy o la propia Presidente argentina, Cristina Fernández, quien tiene una pagina en la red social mas popular cuya autoría se le atribuye a un militante.
En una elección decisiva como será en octubre próximo la renovación de la mitad del parlamento argentino, y que preparara el terreno para las presidenciales de 2011, ya hay varios políticos que se metieron de lleno en la interacción con los internautas, como es el caso de Elisa Carrió que ya reunió mas de 1600 fiscales para los comicios legislativos de octubre próximo a través de Facebook y recibe aportes por medio del sitio de su fuerza política, Coalición Cívica.
Y es que en la carrera política que se viene largando, el electorado 2.0 juega fuerte en nuestro país: más de dos millones de argentinos son usuarios activos de Facebook, sin dejar de lado la interacción que ofrece este sistema con otras herramientas como You Tube o los ya conocidos blogs.
Pero no todas son rosas en la implementación que hacen los dirigentes sobre las nuevas aplicaciones. Es que la idea del simple aprovechamiento del “lugar-momento”, el ser “cool” y las acciones que “están de moda” que llevan a cabo algunos dirigentes a partir de estas herramientas transmiten un propósito poco específico y asimismo oportunista.
En este caso, el fracaso de algunos blogs reside en la falta de continuidad de publicaciones con su consecuente fastidio provocado a los seguidores al visitar nuevamente al mismo y ver que nada ha cambiado al último ingreso.
En el caso particular de Facebook, al ser una red social forma parte de lo que se conoce como web 2.0, el sentido de la utilización de estas herramientas en política debe cumplir con ese objetivo, es decir generar interacción entre los políticos y la sociedad, por lo menos con aquel segmento con posibilidades de acceso a Internet. Sin embargo, lo que se puede observar es que muchos políticos usan esta herramienta por el solo hecho de que hay que usarla, por moda, pero sin cumplir su objetivo, generar interacción.
La mayoría de los políticos utilizan sus páginas de Facebook para mostrar información, y pocos generan espacio de intercambio de opiniones. El problema es que seguramente la mayoría de las páginas de políticos en esta red sean creadas por adherentes que no tienen llegada al dirigente, y no por los propios dirigentes y sus equipos de trabajo.
Tal vez, el único equipo que entiende de qué se habla cuando de comunicación 2.0 se trata es del diputado argentino Francisco De Narváez. Ya que si hablamos de uso y relación interplataforma, desde su sitio oficial está interconectado con redes como Facebook, Sónico, Flickr -el famoso site para compartir fotos- y Twitter, el servicio gratuito de microblogging, que hace las veces de red social; además de tener un canal propio en You Tube.
Otro de los que se animan también a ingresar en la relación interplataforma es el ex ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, quien desde su sitio web permite acceder a sus actividades en las diferentes redes sociales, hoy alejadas de la coyuntura política de campañas y sus días en el Ministerio.
Con el fuerte propósito de romper las barreras de comunicación unidireccional que ofrece una puntocom tradicional, las redes sociales revolucionarán nuestro contacto con el mundo. Atentos a estos nuevos canales de comunicación desde las empresas y políticos de distintas ideologías continuarán reforzando vínculos tanto con el electorado como los consumidores.
La tendencia tecnológica argentina, indica que cada día más usuarios van a involucrarse con estos sistemas a nivel político-cybernetico. Por ello, en lo que se debería trabajar es en la verdadera participación de los mismos políticos en estos sistemas, para establecer un feedback real entre la gente y ellos mismos. No hay mejor publicidad que el boca a boca, comprobado a lo largo de todos estos años.
¿Existirá un límite de posibilidades que ofrece Internet para relacionarnos? Aún no lo sabemos, lo concreto es que donde exista un espacio de debate e interacción, allí seguramente encontraremos un político que busque difundir sus ideas y propuestas.
(nota escrita para la edición 82 de la revista DIRCOM)
Con el paradigma que marcó la experiencia del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que reunió más de 5 millones de partidarios en su página de Facebook, los políticos locales comienzan lentamente a trabajar en su relación con plataformas web buscando el feedback necesario con la comunidad usuaria de estas redes, que no frenan su auspicioso crecimiento de miembros, a pocos meses de las elecciones legislativas y a menos de dos años de las presidenciales.
Tal es el caso de quienes fueron candidatos a presidente en las ultimas elecciones nacionales y quienes buscan posicionarse en la agenda pública, como Elisa Carrió, Alberto Rodríguez Saá, Ricardo López Murphy o la propia Presidente argentina, Cristina Fernández, quien tiene una pagina en la red social mas popular cuya autoría se le atribuye a un militante.
En una elección decisiva como será en octubre próximo la renovación de la mitad del parlamento argentino, y que preparara el terreno para las presidenciales de 2011, ya hay varios políticos que se metieron de lleno en la interacción con los internautas, como es el caso de Elisa Carrió que ya reunió mas de 1600 fiscales para los comicios legislativos de octubre próximo a través de Facebook y recibe aportes por medio del sitio de su fuerza política, Coalición Cívica.
Y es que en la carrera política que se viene largando, el electorado 2.0 juega fuerte en nuestro país: más de dos millones de argentinos son usuarios activos de Facebook, sin dejar de lado la interacción que ofrece este sistema con otras herramientas como You Tube o los ya conocidos blogs.
Pero no todas son rosas en la implementación que hacen los dirigentes sobre las nuevas aplicaciones. Es que la idea del simple aprovechamiento del “lugar-momento”, el ser “cool” y las acciones que “están de moda” que llevan a cabo algunos dirigentes a partir de estas herramientas transmiten un propósito poco específico y asimismo oportunista.
En este caso, el fracaso de algunos blogs reside en la falta de continuidad de publicaciones con su consecuente fastidio provocado a los seguidores al visitar nuevamente al mismo y ver que nada ha cambiado al último ingreso.
En el caso particular de Facebook, al ser una red social forma parte de lo que se conoce como web 2.0, el sentido de la utilización de estas herramientas en política debe cumplir con ese objetivo, es decir generar interacción entre los políticos y la sociedad, por lo menos con aquel segmento con posibilidades de acceso a Internet. Sin embargo, lo que se puede observar es que muchos políticos usan esta herramienta por el solo hecho de que hay que usarla, por moda, pero sin cumplir su objetivo, generar interacción.
La mayoría de los políticos utilizan sus páginas de Facebook para mostrar información, y pocos generan espacio de intercambio de opiniones. El problema es que seguramente la mayoría de las páginas de políticos en esta red sean creadas por adherentes que no tienen llegada al dirigente, y no por los propios dirigentes y sus equipos de trabajo.
Tal vez, el único equipo que entiende de qué se habla cuando de comunicación 2.0 se trata es del diputado argentino Francisco De Narváez. Ya que si hablamos de uso y relación interplataforma, desde su sitio oficial está interconectado con redes como Facebook, Sónico, Flickr -el famoso site para compartir fotos- y Twitter, el servicio gratuito de microblogging, que hace las veces de red social; además de tener un canal propio en You Tube.
Otro de los que se animan también a ingresar en la relación interplataforma es el ex ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, quien desde su sitio web permite acceder a sus actividades en las diferentes redes sociales, hoy alejadas de la coyuntura política de campañas y sus días en el Ministerio.
Con el fuerte propósito de romper las barreras de comunicación unidireccional que ofrece una puntocom tradicional, las redes sociales revolucionarán nuestro contacto con el mundo. Atentos a estos nuevos canales de comunicación desde las empresas y políticos de distintas ideologías continuarán reforzando vínculos tanto con el electorado como los consumidores.
La tendencia tecnológica argentina, indica que cada día más usuarios van a involucrarse con estos sistemas a nivel político-cybernetico. Por ello, en lo que se debería trabajar es en la verdadera participación de los mismos políticos en estos sistemas, para establecer un feedback real entre la gente y ellos mismos. No hay mejor publicidad que el boca a boca, comprobado a lo largo de todos estos años.
¿Existirá un límite de posibilidades que ofrece Internet para relacionarnos? Aún no lo sabemos, lo concreto es que donde exista un espacio de debate e interacción, allí seguramente encontraremos un político que busque difundir sus ideas y propuestas.
(nota escrita para la edición 82 de la revista DIRCOM)

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